Una conversación a través de la frontera

Impulsados por motivos económicos, laborales o artísticos, muchos estadounidenses y mexicanos deciden cruzar la frontera común en ambas direcciones para construirse una nueva vida al otro lado.

David Lida, natural de Nueva York, viajó por primera vez a México como turista, y ahora reside allí desde 1990. Se gana la vida como periodista y escritor, y además presta su ayuda a los latinoamericanos que se enfrentan a la pena capital en Estados Unidos.

Álvaro Enrigue, nacido en Guadalajara (México), cursó estudios de posgrado en Estados Unidos en 1998. Vive en Nueva York, dedicado a sus libros y dando clases en la Universidad de Columbia.

Ambos se han ganado el respeto internacional por sus obra literaria. Han vivido y trabajado a ambos lados de la frontera, y comparten una preocupación similar por la retórica contra los inmigrantes que han escuchado en las elecciones presidenciales estadounidenses, así como por el futuro de dos economías interconectadas.

“Creo que los asuntos clave van más allá de estas elecciones”, asegura Lida. “Incluso en el mejor de los casos, si Hillary Clinton gana, basta con mirar atrás para ver lo que los tres o cuatro últimos presidentes han hecho o han dejado de hacer en temas de política migratoria. No confío mucho en que ella lo vaya a hacer mejor”, afirma.

Enrigue asegura estar preocupado por el futuro, gane quien gane, pero asegura que, con Donald Trump, los posibles riesgos adquieren una dimensión diferente.

“La novedad está en que es posible que la retórica antimexicana lleve a alguien a la Casa Blanca”, asegura. “Pero creo que es sólo cháchara política, blablablá. No voy a hacer las maletas, aunque tengo mi pasaporte listo, claro, siempre lo tengo listo”, añade Enrique.

La carta antimexicana

Trump aprovechó el anuncio de su candidatura presidencial, el 16 de junio de 2015, para desvelar su política contra la inmigración.

“Cuando México nos manda a su gente, no nos manda a los mejores. Nos manda a gente con un montón de problemas, que se traen esos problemas consigo”, dijo el candidato republicano ante una multitud reunida en la torre neoyorquina que lleva su nombre. “Traen drogas. Traen crímenes. Son violadores. Algunos, supongo, son buena gente, pero he hablado con los guardas fronterizos y ellos saben lo que nos está viniendo”, añadió Trump.

Enrigue es parte de esa gente que México manda.

En su libro Hipotermia, escribió sobre las experiencias diversas de inmigrantes con diferentes trayectorias vitales que intentan construirse una vida en Estados Unidos. En la vida real, Enrigue opina que los mexicanos, por lo general, se integran bien en el país vecino, puesto que comparten una cultura del trabajo duro y a menudo terminan por hacerse con propiedades inmobiliarias.

“Jugar la carta antimexicana siempre es una herramienta fácil para los políticos de baja estofa con discursos antisistema”, asegura Enrigue. “Piensa si no en las campañas de Ross Perot o Pat Buchanan. Creo que los estadounidenses son conscientes  de que odiar al vecino no constituye un programa político sino una herramienta; uno consigue cierto volumen de atención pública si juega la carta mexicana”, añade.

En su labor como especialista en la pena capital, Lida se ha topado con afirmaciones similares contra los mexicanos durante sus viajes a pequeños municipios estadounidenses y en periódicos locales. En su opinión, ese sentimiento contra los inmigrantes siempre ha existido, pero Trump lo ha convertido en una plataforma nacional para llegar a la Casa Blanca.

“Hay un capítulo en mi novela One life en el que aparece una noticia periodística sobre un supuesto crimen, y los comentarios de los lectores sobre esa pieza. Lo que hice fue extraer esos comentarios más o menos de la vida real”, explica Lida. “Los blancos en muchas comunidades piensan que los mexicanos son una forma de vida inferior, si es que llegan a ser una forma de vida. Al menos, así se deduce de sus comentarios”, añade.

Un muro contra los inmigrantes

Ante una multitud entregada que voceaba “¡USA, USA!”, Trump afirmó que su intención era deportar a sus países a los 11 millones de inmigrantes sin papeles que se estima que hay en Estados Unidos.

Tanto Lida como Enrigue aseguran que no se trata de una medida práctica y tampoco es económicamente viable para ninguno de los dos países.

La economía estadounidense depende de forma generalizada de la mano de obra explotada sin papeles. El Institute on Taxation and Economic Policy considera que los inmigrantes sin papeles pagan impuestos por valor de más de 12.000 millones de dólares. Algunos sectores, como el agrícola, dependen de forma mayoritaria de esta mano de obra. Según el Departamento de Trabajo, más de la mitad (53%) de estos trabajadores carecen de papeles.

“Se han examinado los aspectos prácticos de lo que un plan como éste supondría, y sencillamente no es viable”, dice Lida. “Creo que pararía las máquinas en esas ciudades estadounidenses, y no creo además que México fuera capaz de acoger a toda esa gente de vuelta. Sí, es un cuento, es el cuento de Donald Trump, y no se va a hacer realidad”, añade.

Trump ha avanzado también que quiere ampliar el muro construido por el presidente estadounidense Bill Clinton entre ambos países, e insiste en que debería ser México el que pagara los costes.

El presidente mexicano, Enrique Peña Nieta, que sufre un índice de popularidad tremendamente bajo, inferior al 25%, invitó a Trump el pasado 31 de agosto en una visita de Estado para discutir las relaciones bilaterales. Le dio además la oportunidad de hablar ante una audiencia de mexicanos. Ambos afirmaron haber conversado sobre el muro que ya separa ambos países, pero no de quién pagaría la factura de ampliarlo. Trump considera que saldría por 10.000 o 12.000 millones de dólares.

“Es un escándalo. Creo que es el momento más bajo de la política mexicana en los últimos 20 años”, afirma Enrigue sobre la visita de Trump. “La mayoría no daba crédito por el hecho de que Peña Nieto no aprovechara la oportunidad para amonestar públicamente a Trump, y para preguntarle, ‘por qué demonios dices esas cosas sobre nosotros?’. O para decirle a la cara que no vamos a pagar por ese muro, que está loco”, añade.

Las piñatas con la efigie de Trump están de moda en México, según Lida.

El presidente más cruel

Barack Obama es el presidente que más inmigrantes sin papeles ha deportado en toda la historia de Estados Unidos. Entre 2009 y 2015, más de 2,5 millones de personas tuvieron que dejar el país. El semanal The Nation asegura que uno de cada cuatro fueron separados de sus hijos, que siguen viviendo en Estados Unidos. Y eso sin tener en cuenta a los que tuvieron que dejar atrás a sus maridos, mujeres u otros familiares.

“Obama es, de lejos, el presidente más cruel y desalmado de la historia a la hora de deportar a seres humanos. Es una vergüenza la cantidad de gente a la que ha deportado”, considera Enrigue. “Es increíble la de familias que ha roto. Y Hillary Clinton haría más o menos lo mismo”, añade.

En cuanto a su política migratoria, la candidata demócrata ha insistido en que su prioridad es no separar familias y acabar con los centros de detención privados. Asegura además defender la Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (en inglés, DACA) y la Acción Diferida para Padres de Ciudadanos Estadounidenses y Residentes Permanentes Legales (en inglés, DAPA). Ambos programas responden a órdenes ejecutivas de Obama.

 ¿Es el final del NAFTA?

El peso ha caído un 9% este año. Sus altibajos demuestran que, cuanto mejor le va a Trump, peor le va a la moneda mexicana.

Esto puede deberse, entre otros motivos, a que el candidato estadounidense ha amenazado con desmarcarse del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (en inglés, NAFTA), que Bill Clinton firmó en 1994.

Enrigue tiene muchas dudas sobre las bondades de este tratado comercial, que considera mal planteado.

“Cualquier cosa puede atravesar las fronteras de Estados Unidos con México y Canadá, mercancías, dinero, cualquier cosa… pero la gente, no”, dice Enrigue. “Es ridículo que una cadena de televisión tenga más derechos que un ser humano. Ése es uno de los problemas del NAFTA, y creo que lo es tanto para México como para Estados Unidos”, añade.

Estados Unidos es el principal socio comercial de México, y desde la puesta en marcha de este tratado han sido muchas las empresas (Boeing, Ford…) que se han trasladado al país vecino para aprovechar los menores coste de producción.

“Tengo una opinión ambivalente sobre el NAFTA, porque aunque ha creado nuevos puestos de trabajo, la mayoría no son de calidad y los sueldos son bajos”, dice Lida. “Es imposible saber si acabarán con este tratado, pero Trump trata de seducir a determinados trabajadores estadounidenses que han perdido su empleo debido a esos acuerdos comerciales”, añade.

Durante su campaña, la candidata demócrata ha alabado el tratado firmado por su marido, aunque ha reconocido también sus deficiencias.

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