¿Por qué los cubanos, a diferencia del resto de los Latinos, se dividen entre demócratas y republicanos?

Desde que Barack Obama se dispuso a mejorar las relaciones entre Estados Unidos y Cuba, hemos presenciado la apertura de embajadas en ambos países, el permiso a los estadounidenses para viajar a la isla, y el mes pasado, el levantamiento de las restricciones para traer tabaco y ron a los Estados Unidos.

Estos cambios, así como la decisión sin precedentes de los Estados Unidos de abstenerse de la votación de las Naciones Unidas sobre el bloqueo comercial a Cuba, parecieran indicar que el camino hacia la normalización de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos ya está trazado.

Sin embargo, las políticas del próximo presidente americano determinarán el rumbo que tomará la normalización de las relaciones con Cuba y posiblemente, la política respecto a los inmigrantes cubanos. A diferencia de otros latinos, los cubanos pueden convertirse en residentes después de un año de entrar al país, gracias a la ley de ajuste cubano. Hillary ha declarado estar en contra del bloqueo, mientras que Trump dijo la semana pasada en un rally que revertirá los tratos establecidos por Obama y previamente se ha dicho estar en contra de la ley de ajuste.

A diferencia del resto de los latinos que mayoritariamente apoyan a la candidata demócrata Hillary Clinton, los cubanos se encuentran fragmentados en sus opiniones. Esta división es marcada por sus experiencias personales en el contexto histórico desde la revolución cubana hasta el presente.

 

La Revolución Cubana y las Elecciones

Después de la revolución cubana en 1959, llegó una ola de cubanos que estaban en contra del régimen castrista. Esta generación y algunas de las subsecuentes es mayoritariamente republicana, ya que relaciona a los demócratas con el comunismo cubano del que huyeron al salir de la isla.

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Gonzalo Hernández

“Esa generación sufrió mucho porque le quitaron el fruto de su trabajo de años” dijo Gonzalo Hernández, fotógrafo y padre de familia que llegó a los Estados Unidos en su juventud. Su abuelo materno, que introdujo los calentadores solares a Cuba, perdió su negocio con la revolución cubana. “Un día llegó a su fabrica y estaba llena de militares y le preguntaron ‘¿usted trabaja aquí?’, el dijo que era el dueño y respondieron ‘no, usted ya no es el dueño, el dueño es el pueblo’’”, relata Hernández. De la misma forma, a su abuelo paterno le quitaron su bufete de abogados.

 

Su tía, que perdió su peluquería con la revolución, se fue del país con su familia y por consecuente tuvo que entregar su departamento y la vida que llevaba en la isla, como muchos cubanos hicieron en esa época. “Mi tía sufrió muchísimo y detestaba a Fidel”, cuenta Hernández “los que perdieron con Fidel viven con mucho rencor”.

“El cubano en Estados Unidos que decide largarse de Cuba tiene guardado en su corazón una herida muy grande”, confirma Johan Carlos Sánchez, 53, director de cine y artista plástico que dejo el país hace 10 años pero regresa a la Habana para los fines de año.

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Johan Carlos Sánchez

“Nosotros siempre nos vamos por lo republicano, no hay nada positivo que un demócrata pueda aportar a los que hemos vivido el socialismo”, dice Néstor Díaz de Villegas, un poeta, ensayista y crítico que lleva 37 años en Estados Unidos y escribe sobre Cuba en su blog, libros y otras publicaciones.

Sin embargo, para él, las heridas de la revolución no son las que hacen que muchos cubanos sean conservadores, si no su familiaridad con el desarrollo del comunismo.  “No es que haya rencor, no hay nada de eso, hay sabiduría, hay conocimiento”, dice Díaz de Villegas.

Néstor no dejó su país voluntariamente como otros cubanos: el régimen comunista lo alejó de la isla después de obligarlo a pasar años de su juventud detrás de las rejas.  Todo por haber escrito y diseminado un poema criticando el cambio de nombre de una calle prominente en la Habana.

Con el golpe de estado en Chile en los setentas, se decidió cambiarle el nombre a la calle, en vez de ‘Carlos Tercero’ esta sería llamada ‘Salvador Allende’. Díaz de Villegas, a sus 18 años, era crítico de las políticas de Allende y escribió un poema protestando el cambio de nombre. El poema le costó 5 años de cárcel.

Llegó a los Estados Unidos en 1979, con el acuerdo firmado entre el gobierno cubano y el presidente estadounidense Jimmy Carter para liberar a los presos políticos. Él no pudo ser más que espectador de esta decisión determinante para su vida que lo alejó de su familia, amigos y su país. “Lo sentí como un castigo”, dice Díaz de Villegas, que no volvió a ver a su madre antes de su muerte.

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Néstor Díaz de Villegas

Para Díaz de Villegas muchos cubanos son conservadores porque vienen de una sociedad muy parecida a una democracia como la presente en Estados Unidos, una democracia que evolucionó en una dictadura que lleva 58 años. “Observo lo que esta pasando cuando los demócratas toman lugares de poder y veo que es muy parecido al proceso que yo viví en Cuba,” dice Díaz de Villegas. “Nosotros lo entendemos, ¿Por qué? Porque yo me pasé 5 años preso debido a algo parecido”.

A pesar de ser conservador, Díaz de Villegas no apoya a Trump. Este es el caso también de la republicana Ileana Ros-Lehtinen, la primera cubana americana elegida para el congreso. Díaz de Villegas dice que otros conservadores cubanos comparten su opinión. “Vemos a Donald Trump y vemos que es un burro y tenemos problemas para votar por ese animal”.

A pesar de que tampoco está a favor del liberalismo que ofrece Hillary Clinton, hoy va a salir a ejercer su derecho al voto. “Voy a tirar una moneda: cara o cruz y voy a votar por el que salga”, dice Díaz de Villegas, “voy a votar de cualquier forma porque es un derecho mío que no tuve en mi país.”

 

Porque los Cubanos Apoyan a Trump

Sin embargo, no todos los cubanos conservadores le han dado la espalda a Trump, muchos de ellos siguen fieles a él sin importar la oposición de los dos partidos. “Ni siquiera te puedo decir que es un candidato republicano porque no tiene el apoyo del partido republicano, me atrevería a decir casi que Trump esta corriendo independiente”, dice Rosa María Suárez, 58, que trabaja en una oficina de negocios en Miami y es una fiel seguidora de Trump. Dice apoyar a Trump porque “ha destapado toda una corrupción en el partido demócrata y republicano.”

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Suárez llegó a Estados Unidos hace 15 años. Relata que en Cuba pertenecía a un grupo de oposición –la Organización Juvenil Martiana– que distribuía literatura prohibida y entraba a la oficina de intereses, hoy embajada de EEUU en la Habana, a tramitar denuncias de derechos humanos fuera de Cuba.

Su involucramiento político tuvo consecuencias. “Sufrí acoso,  persecución,  aislamiento y hasta ataques físicos”,  dice Suárez, “hasta que tuve que acogerme al programa de refugiados políticos que desde la Habana se utiliza para sacar de Cuba a quienes corren peligro sus vidas”

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Juana María Suárez

Suárez dice estar en contra del partido demócrata porque “históricamente los demócratas han hecho concesiones al régimen de la Habana.” Suárez, como muchos republicanos cubanos, no se encuentra a favor de la normalización de las relaciones con Cuba. “El bloqueo económico debe levantarse luego que lleguen a acuerdos de elecciones libres y democráticas”, dice ella.

Hace una semana, en un rally en Miami, Trump dijo que cancelaría el trato de Obama con los cubanos si no conseguía “el trato que los cubanos, tanto aquí como en Cuba, se merecen.”

Según los entrevistados, esta opinión es compartida por otros republicanos que ven el levantamiento del bloqueo como una concesión a un régimen que no debería estar en pie y por lo tanto, creen que ceder en ciertos aspectos del bloqueo no debe de ocurrir hasta que Cuba sea democráticamente gobernada.

 

Diferencia Generacional

Suárez no pertenece a la primera ola del exilio cubano que era tradicionalmente republicano y aún así comparte, como muchos cubanos de su generación, esos ideales. Su generación se encuentra fragmentada entre demócratas y republicanos. Su hermana, Juana María Suárez, es solo dos años menor, es demócrata y apoya a Hillary.

Esta división se debe en gran parte a que las generaciones que se quedaron en Cuba  después de la revolución también vivieron los problemas del comunismo cubano, pero de forma muy distinta a la primera ola de exiliados.

“Mi generación nació después de Fidel. Yo no vi nada de lo que tenía mi abuelo o de lo que le quitaron, de lo que tenía mi papá, el trabajo que perdió”, dice Hernández, que a pesar de haber decidido salir del país y no estar de acuerdo con la forma que se lleva el comunismo cubano, votará demócrata estas elecciones.

Los cubanos que se fueron de la isla décadas después vivieron la escasez del periodo especial, una época de crisis económica muy fuerte y otros problemas, pero no la represión al nivel del inicio de la revolución, o la perdida de sus propiedades.

“Es la generación que a pesar de perderlo todo nunca conoció lo que es vivir en Cuba con Castro,”  dice Hernández “mi generación creció odiando al bloqueo porque todo lo malo que pasaba en Cuba era culpa del bloqueo”.

Esta generación “ya no habla del gobierno, solo quiere sobrevivir, tratar de superarse, es gente que vive en un limbo”, dice Sánchez.

“Todos los que nacieron en los ochentas y noventas que hoy son adolescentes y jóvenes se hartan de política y dicen vamos a lo que nos espera, a nuestra vida”, confirma Alex Heny, bloguero de temas cubanos.

Ya sea por el deseo de eliminar el bloqueo que algunos ven como causa de muchos de los problemas en el país, o por el reciente desinterés político, hay una tendencia demócrata en muchos de los jóvenes cubanos.

 

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Sandor Valdés

 

“Va incrementando la cantidad de personas del exilio cubano que por su edad y por ver el mundo de otra manera se orientan o se identifican más con las ideas demócratas, liberales y progresistas” dice Sandor Valdés, 38, activista demócrata que vive en Miami desde que llegó de Cuba a los 15 años. “Todas las personas que yo conozco quieren que continúe el acercamiento, quiten el bloqueo y se normalicen las relaciones entre los dos países” y por lo tanto en su mayoría apoyan a Hillary Clinton, que ha dicho querer seguir los pasos de Obama para terminar con el bloqueo.

“La nueva migración favorece que continúe la apertura hacia Cuba porque ahí tienen familia, propiedades, quieren regresar”, dice Diaz de Villegas. “Los republicanos son mas estrictos con ese tipo de cosas”.

Hasta un seguidor joven de Trump que decidió permanecer anónimo, admite que él es casi único en su especie. Es muy raro ver a alguien de mi edad que no sea demócrata y si dices que eres republicano te quieren comer”

La división generacional en opiniones políticas se debe en gran parte a las diversas experiencias de los exiliados con el régimen comunista y a las distintas opiniones sobre cual debe de ser la política con respecto a Cuba. Los republicanos cubanos tienden a apoyar el bloqueo, mientras que los demócratas favorecen el mejoramiento de las relaciones de la isla. Esta fragmentación partidaria de los exiliados puede ser determinante en las elecciones, ya que puede ocasionar que Trump gané en Florida, un estado con una alta concentración de cubanos americanos.

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