Los hispanos de Hamilton Heights acuden a votar

Joaquín llega al colegio electoral en el número 626 de Riverside Drive e interpela a una persona esperando entrar, apuntándole con el dedo: “¿Trump?”

La respuesta en español es inequívoca: “¡qué va!”, y Joaquín hace un gesto de decepción: “I can’t believe it!”

Al igual que Joaquín, muchos de los votantes entrando y saliendo del edificio residencial de River View Towers son latinos, sumándose a la fila de personas en la planta baja, a la espera de votar en las elecciones presidenciales 2016 de Estados Unidos. A diferencia de Joaquín, la mayoría de los entrevistados por Maquina Latina tienen la opinión opuesta sobre quién debería de ser electo este 8 de noviembre.

“Voto porque quiero que Hillary gane”, dice Evelyn Rosario, sobre cuya chamarra negra está pegada la estampa que reza “I voted”. “Si yo no voto, es un voto menos para ella.”

Gregory tiene poco tiempo para contestar e ideas claras: “Necesitemos votar para que se impulse una reforma migratoria, eso el lo más importante”.

Son los votantes de Hamilton Heights, un barrio al borde del Río Hudson, al noroeste de Manhattan, en cuyas calles el español se habla en toda su diversidad. De los poco más de 48 mil habitantes censados en 2010, el 52 por ciento eran hispanos, entre ellos dominicanos, puertorriqueños, cubanos y un creciente número de mexicanos.

Muchos de los votantes vienen en familia, como Patria y Mateo, madre e hijo de acento cubano. Él dice que vota para elegir “a la persona que más nos represente” y que ya todos en su familia lo han hecho, “¡Y son muchos!”, agrega con una risa. Patria, su madre, es una mujer mayor para quien esta es la segunda vez que vota. En la primera ganó Obama, “y ahora va a ganar la candidata.”

Los vecinos se encuentran subiendo y bajando la empinada calle 139, que lleva a una de las entradas del colegio electoral, entre las calles de Riverside Drive y Broadway. Se saludan, se detienen a platicar, comentando las filas y lo cálido del día. Los que van bajando y ya votaron le dan ánimos a los que suben la cuesta para hacerlo: “Vamos a ganar.”

Dina se dirige hacía Broadway, viene acompañada de su madre e hija, y prefiere expresarse en inglés: “Es importante que los latinos hagamos escuchar nuestra voz”, dice sosteniendo la mano de su hija.

Esa es también la opinión de Óscar Hernández, un señor mayor acompañado de su hija y su perro. Óscar tiende el oído para escuchar y habla de forma pausada: “El país en sí depende de toda la población hispana. Todos nosotros trabajamos de una u otra forma para compensar lo de este país y los nuestros.”

Mientras tanto, Joaquín ha terminado de votar. Ahora viene acompañado de su esposa, quien también votó, y de su hija pequeña. Los esposos están en franco desacuerdo. Joaquín declara que votó por hacer un país mejor, parafraseando a Trump; Jaqueline dice que ha votado para honrar su deber cívico y sus derechos, “para que ella gane”, concluye. “¡Para que él gane!”, le responde Joaquín, tras lo cual correa “¡Trump!, ¡Trump!, ¡Trump!”, a lo cual ahora responde su hija, abrazándose de su madre: “Nooooo, ¡Hillary papá!”

 

 

 

 

 

 

 

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